jueves, 26 de marzo de 2009

Memorama

Las piezas de un rompecabezas confundidas con las de un memorama. Pienso en el matiz impreso en cada fragmento y engarzo las conexiones posibles. El día ha comenzado hoy con una tormenta de pájaros azotando el cielo y culmina con montón de cartas alineadas sobre una mesa para que las levante y descubra las conexiones posibles entre un juego de palabras y una imagen pretenciosa.

Alcé la primera carta y vi algo muy atípico, luego la segunda, no la comprendí aunque al compararlas y ver que eran tan diferentes encontré una terrible semejanza entrambas, algo que me dejó pasmado y absorto. Al ver que eran diferentes volví a ocultar una de las cartas mientras que a la otra la dejé descubierta para que alguien más encontrara la conexión y resolviese el misterio.

Pero nadie más se atrevió a descubrirlas, alguien por allá tomó la que yo había ocultado y levantó otra, ese abismo se parecía al otro, pero cuando le tocó de nuevo el turno descubrió otro igual, sólo había un punto de diferencia, pero la imagen era la misma y el juego de palabras también, así se fueron destapando el tiempo y el destino, la distancia entre jugar o ser un simple espectador de tu derrota sin que pudieses hacer nada al respecto para enmendar tu error de haberte equivocado al descubrir las cartas. Pero no hay tiempo para remediarlo, la suerte estaba echada y una llevaba a revelar la otra hasta que todas formaron un todo amorfo dividido por diagonales invisibles.

Cuando alce las primeras dos cartas en nada se parecían la vida y la muerte y sin embargo no eran tan diferentes cuando aquel reveló el misterio a medias pues no pudo explicar lo que se había formado sobre la mesa. Era la eternidad expresa en una fábula de sueños fragmentados, la memoria despedazada de unos ojos quietos sobre una ventana, infraleves formas de quedarse grabado en una transparencia líquida congelada en una sólida migraña de dos fauces, dos ojos espectrales aparecieron desprendidos de mi sombra. Luego se vino la nada trazada en las recónditas constelaciones fotografiadas en la piel de un fantasma que vuela sacudiéndose a la noche.

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